El grito desesperado de las féminas

Por Brenda Trujillo

Por Brenda Trujillo

El Día Internacional de la Mujer será más admirable, en el momento en que, ninguna de ellas manifieste un apoyo y lucha fingidos y sea erradicada la hipocresía, entre ellas. Debe ser natural y recíproco.


¿Quién es la mujer? ¿Cuál es su papel actualmente en la sociedad? Ella, sin duda, se ha ido transformando a lo largo de los siglos; años, a favor de su liberación y de la eliminación de las agresiones y carencia de derechos.


Ellas también ejercen la Nueva Voz, aquella que determina al arte, la política, la literatura, las matemáticas, las ciencias y todas las ramas posibles. Simone de Beauvoir fue una filósofa y escritora que escribió acerca de la lucha de las mujeres, en su obra titulada “El segundo sexo”, ella enuncia que:


“La participación en la producción y la liberación de la esclavitud de la reproducción, explica la evolución de la condición de la mujer”. Acorde a épocas anteriores, la mujer estaba condenada a resguardarse en el hogar, atenderlo, juntarse con un hombre y servirlo. Fue el prototipo, actualmente hay ciertos sectores que lo siguen propiciando, pero en menor medida. Ya es más aceptado que una mujer esté sola y sea independiente.


De hecho, es el ideal presente de muchas féminas que no necesitan de ningún hombre para poder vivir bien. Sin embargo, han surgido otras variables que, de repente, ponen en duda su verdadera emancipación.

En ciertas ocasiones, la mujer es enemiga de sus compañeras o de sí misma. ¿Por qué?

Se critican y juzgan más entre ellas y no en un sentido crítico, sino de desvalorización y desprecio. A veces, se convierte en competencia de quien es mejor y esto incluye el modo de vestir, el empoderamiento económico o quien luce mejor para impresionar a los hombres. Es una realidad en algunas esferas sociales.


¿Cómo pretenden ser mejores que los hombres si ellas mismas fomentan el desprecio hacia su mismo sexo?

La unión y solidaridad profunda entre ellas, sería la fórmula perfecta para combatir el machismo que aún sigue prevaleciendo; desechar la hipocresía que se expresa constantemente entre las integrantes de un círculo familiar, laboral o de “amistad”.


¿Ya viste que es una “cualquiera”? Esa chica sale con muchos hombres, no se da a respetar. Es una zorra.”, ese tipo de comentarios son emitidos por algunas mujeres.


Es decir, solapan el machismo y asumen el rol que ellos imponen. Por ejemplo, si su esposo o pareja lo engaña. ¿Quién es responsable? La otra. Él no. Es más fácil que lancen injurias contra ellas.


Situación similar: En una relación, él es infiel, ella lo perdona, porque quizá a su juicio, fue un desliz, es hombre, “tiene más necesidades” … y entonces lo sigue tolerando, ella es la oficial, así que no hay problema. En contraparte, ella lo engaña con otro hombre; por ende, es inadmisible, no la puede disculpar y, además, es denominada “puta”.


Escenarios y pensamientos como éstos son los que continúan existiendo por dos razones: falta extender la visión de la verdadera alianza entre mujeres para que no ejerzan el hembrismo, machismo o hipocresía. Por otro lado, la aceptación de la naturaleza de la liberación sexual, la cual secunda la poligamia y/o el poliamor. Eso disminuiría los conflictos que se propician por infidelidad.

Es la crítica hacia algunos ámbitos; no obstante, el desarrollo de la lucha por la defensa de los derechos de las mujeres se encuentra más demandada, difundida y establecida a comparación de décadas pasadas. No en todos los lugares es igual, ya que en tiempos modernos es muy reconocido el empoderamiento de la mujer por sus logros intelectuales, artísticos, laborales y económicos. Ya se pueden postular como candidatas a cargos políticos y son muy bien recibidas, lo que antes era inimaginable.


Así que, en este 8 de marzo, les mandamos una enorme felicitación a todas las mujeres por su excelsa naturaleza y por su modo de enfrentar al mundo, teniendo doble reto en la vida; el de sobrevivir y luchar contra las diferencias que las rodean.


En contra de la represión,
Ejercemos presión,
Para renacer, y ser,
Nuestro propio líder.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *